Reconocimiento facial y Elearning… condenados a entenderse

Una de las formas más seguras de proteger tu identidad es el reconocimiento facial. Nuestro smartphone es una herramienta que guarda toda tu información. Volver a decir que la tecnología no deja de crecer ya va a sonar un poco repetitivo…, pero gracias a esta novedad en la tecnología, podemos verificar los datos de la persona que está accediendo al contenido.

Y el elearning no va a quedarse atrás. Además, cada vez se almacenan más datos de los usuarios, utilizamos más información para personalizar aún más la experiencia de usuarios.

Esta tecnología, que hace años parecía una cosa de ciencia-ficción, hoy ya es una realidad que incluso hemos implementado en algunos de nuestros cursos. Pero ¿cómo funciona realmente este sistema?

La verificación facial es posible gracias a la luz infrarroja de nuestros dispositivos. El proyector infrarrojo de la cámara genera una serie de puntos en nuestra cara, invisible para los ojos, que permite mapear la cara del usuario. No deja de ser un sistema vivo, así que cuando la cara del usuario va cambiando con el paso del tiempo: se cambia el peinado, lleva gafas, tiene bigote o barba…, El sistema va aprendiendo y almacena esta información de cara al futuro.

En ocasiones, hemos visto una falta de implicación de algunos alumnos, que deciden dejar que suplanten su identidad y piden a otros compañeros que realicen su curso o actividad.

Está tecnología, no solo consigue superar este inconveniente, si no que además tiene muchas otras utilidades muy interesantes:

  • Facilitamos el acceso a la plataforma. Directamente escaneando el rostro, no tienen que introducir datos como la contraseña y facilitan los problemas de acceso habituales.
  • Podemos identificar al alumno antes de realizar cualquier prueba o examen.
  • El certificado del curso está disponible cuando el usuario escanea su rostro.
  • Nos muestra comportamientos incorrectos, como el acceso de usuarios a través de otras cuentas.

Si embargo, lo más interesante de la tecnología es utilizarlo de cara al futuro. ¿Qué más novedades puede traernos en el futuro? ¿Hasta dónde podrá llegar esta tecnología?

Para nosotros lo más interesante es la capacidad de analizar el estado de ánimo del alumno, poder saber si está conectado con el contenido y así ofrecerle alternativas: otras lecturas de interés o incluso ofrecerle la opción de continuar en otro momento. Puesto que hay momentos en los que, aunque el contenido y el continente sean muy atractivos, queremos hacer otra cosa, la que sea.

Además el reconocimiento facial puede ser clave para definitivamente legitimar el uso de las tecnologías elearning como herramientas de evaluación regladas. Sabríamos que el alumno es el que está haciendo la formación en ese momento.

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